Elite Dangerous o “la maravilla de encontarse perdiéndose”

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Elite Dangerous está suponiendo algo especial para mí, porque jamás había disfrutado de un juego que me ofreciera lo que me ofrece éste. No ya es solo por las posibilidades del juego (tantas que abruman), sino porque me ofrece cosas fuera del juego que no me ofrecen otros productos de entretenimiento, que te ayudan a hacer cosas que de otra manera tal vez ni se te ocurrirían.

Y es que Elite Dangerous me ha ayudado a reflexionar sobre la soledad y la búsqueda.

Y dirás, “¿como un simulador de naves espaciales te ha ayudado con eso?” Pues sencillo, porque puedes ver este juego como una alegoría de vivir, de la experiencia de llevar tu vida y de las motivaciones del ser humano. Ahí es nada. Por supuesto, esto es algo que probablemente solo vea yo. Pero por si acaso hay algún otro que se ha llegado a plantear esto, lo explico.

Uno de los mayores pilares de Elite Dangerous es explorar la galaxia. No ya solo por el hecho de descubrir cosas nuevas, sino por el placer que te da esa soledad contemplativa. El estar solo tú, tus pensamientos y, quizás, algo de música. Y en ese estado de soledad virtual, piensas sobre la soledad real. El sentimiento de aislamiento que a veces necesito. Y claro, en soledad lo mejor que se hace es pensar.

Pensar en un poco de todo, en mi vida, en qué estoy haciendo con ella, en qué quiero hacer y las cosas que quiero cambiar. En el sentimiento de estar solo (o no) y en preguntarme el porqué quiero estar solo en ocasiones.

Elite Dangerous, soles gemelos.

Y, en esas, sigo explorando. Al principio dando saltos al tuntún, buscando por muchos lugares cercanos sitios chulos o interesantes. Visitándolos y viendo cuáles me gustan más, decidiendo qué tipo de viaje harás en el futuro en base a lo que estás descubriendo ahora. Una vez has dado suficientes palos de ciego, te pones un objetivo en la vida juego. Entonces miras toda la galaxia desplegada ante tí. Y piensas. Y decides. Y al final alcanzo una conclusión (o no, depende del día) y elijo un punto al que viajar. Un rumbo al que llegar y explorar. Una nueva meta.

Decidme si eso no es un reflejo de lo que es la vida.

Y es un camino que tienes que decidir solo. Sí, puede acompañarte gente que estará más o menos tiempo contigo, pero al final es un camino que tú te marcas. Tú decides y tú recorres por tu cuenta. En compañía siempre se disfruta más y hará que todo sea más… vivo. Pero no solo no es imprescindible, sino que no es necesario en absoluto.

Al final vas enlazando todo, vas creando una telaraña de similitudes entre ambos mundos y ves lo mucho que se parecen, lo fino que han hilado para crear esa experiencia que es Elite Dangerous, para que cada uno pueda vivirla a su manera y pueda crear los paralelismos que desee. O que no encuentre paralelismo ninguno. O lo que sea.

Y también deja espacio para la maravilla, para percibir lo delicado que es todo lo que te rodea, lo mágico y especial que es… Citaré al Comandante Kancro Vantas para definir esto:

After 19 days and 11,000 light years of travel, I finally found the Prima Donna of this trip: An Earth Like Planet. Still unregistered. its been the hardest and longest search for an ELP I had yet endured in my explorations. I can’t but feel moved every time I find one of these. I think of Earth, so far from here now, and I wonder “When did it all go wrong?” Being out here, in the lookout for ELP’s, one gets to understand that these are far in between, very rare indeed, and that our Earth is a jewel of the Universe, not a common asset. Statistics point out that there are millions of “Earths” in the Milky Way but in a Galaxy that count stars in billions, that doesn’t translate in abundance…I hope we understand this before is too late in our own history as species.

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